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BUSCANDO EL NORTETodo empezó en Islandia... Reencauzar una carreraMe repito o soy predecible si digo que este viaje a Asia ha cambiado mi vida? Pues lo ha hecho, tanto que intento reencauzar mi profesión o mejor dicho, la carrera que estudié que está en trámites de convertirse en profesión (o no) en pro de la ayuda humanitaria, que queda 'muy bonito' escrito así pero viene a significar cambiar de lo que podría ser un trabajo convencional de 9 a 5 (en el mejor de los casos), sentado enfrente de un ordenador y rodeado de gente que se queja 'por vicio' constantemente a un trabajo que sea más satisfactorio a nivel personal y que tenga por objetivo intentar proporcionar a gente que sin medios una vía para poder conseguir llegar a llevar una vida digna, indiferentemente de que el sueldo entre un trabajo y el otro varíe drásticamente.
Ya comenté que llevo un tiempo buscando, básicamente por internet, información al respecto. La información me desborda por momentos. Hay una página web llamada Aid Workers Network que es una especie de biblia sobre el tema e intenta echar luz sobre precisamente eso: como convertirse o reciclarse en un trabajador de la ayuda o aid worker, con todo tipo de consejos y links a cantidades ingentes de información. Yo estudié Arquitectura y a pesar de haber trabajado 5 años de arquitecto, mi experiencia es todavía raquítica y no da la talla para aplicar o solicitar un trabajo de Project Manager o de Construction leader y coordinar un proyecto en un país subdesarrollado, como son la mayoría de ofertas de trabajo que encuentras en casi todas las webs .org relacionadas con el tema. En otras ocasiones, se precisan profesionales que puedan coordinar y dar una respuesta rápida en temas de reconstrucción ante desastres naturales (terremotos, tsunamis, tifones..) pero nuevamente, ante la situación de caos que se desata ante tales desgracias, cualquiera no lo suficientemente capacitado para dar una respuesta real y adecuada sería más una carga que verdaderamente una ayuda......complicado. Otras ofertas de trabajos que tienen que ver principalmente con rehabilitación y que requieren arquitectos con menos experiencia proceden principalmente de Afganistán. A pesar de haber conocido en Mae Sot gente que había vivido en Afganistán durante varios años y me aseguraban que la situación "real" y la seguridad en el país dista enormemente de 'lo que te venden' por la tele, es una zona del mundo que me da respeto y, a día de hoy, no entra en mis planes, aunque nunca se sabe.... Lo curioso, es que si cuestiono (o rechazo) ir a países que realmente necesitan arquitectos 'de emergencia', entonces también me pregunto si realmente es lo que quiero seguir haciendo, porque sería absurdo persistir en la idea de empeñarse en encontrar un trabajo de arquitecto en un país que no lo precisa. También alguien me ha sugerido en algún foro que, en vez de empeñarme en trabajar al servicio de una ong, es igualmente loable trabajar para compañías privadas (estudios de arquitectura) de países en desarrollo, es decir dejar de creer en 'el mito' de que las ongs son realmente las que van a sacar un país adelante, me parece una interesante sugerencia y en ello ando también haciendo investigación. Está siendo un poco desesperanzador ver que muchas de las ofertas de trabajo relacionadas con la ayuda humanitaria, en muchos de los casos, nada tienen que ver con la arquitectura.... Otra cosa que me ronda la cabeza es si darle carpetazo a lo que un día creí que iba a convertirse en mi profesión de por vida e intentar abordar el tema desde otro campo profesional, al que paradójicamente, no pertenezco. A pesar de no haber encontrado exactamente lo que buscaba en estas websites, aquí os dejo algunos links por si a alguien, movido por las mismas inquietudes, le pueden servir de ayuda: ONG's relacionadas con Arquitectura: Emergency Architects (Francia, Canada y Australia)
Architects without borders / Architects sans frontiers / Arquitectos sin fronteras
Architecture & Developpement (inactiva)
Article 25 (antes Architects for aid)
ViajeTras el fugaz repaso a Laos, país que tampoco se merecía esa pasada virtual tan "de rasquis", siento que me encuentro en un momento crucial de este viaje, y la cursiva hace entender que no me refiero sólo al viaje físico…
Bangkok, a pesar de ser una ciudad que, como ya he explicado con anterioridad, me apasiona, es también es un lugar que no confiere la serenidad necesaria para tomar decisiones. Por no querer despilfarrar y, aceptémoslo, también por ignorancia, me encuentro de nuevo en Banglamphu, la zona turística de la capital thai. No doy crédito a la de gente cutre que merodea por esta ciudad y desde luego no me refiero a los locales. No he visto turistas más zafios y extraños que los que visitan este rincón del planeta. Así que, a pesar de ser también uno de ellos, los evito a toda costa y de ese modo mis próximos días en Thailandia se perfilan como una peregrinación desde el hotel hasta el internet café y viceversa, sin importarme ello excesivamente. Como leéis, vuelvo a estar enfrascado en mis ollas 'existenciales'. Pero de ¿qué decisiones estoy hablando? pues de qué es lo que voy a hacer con mi vida en los siguientes meses/años. Hace mucho tiempo que ya no pienso en este viaje (ahora me refiero al viaje físico) como otro viaje 'backpacker' que se ha hecho anteriormente, en el que tras '1 año' se vuelve a Europa (o Australia, o USA o Canada o etc…) y se olvida de un plumazo todo. La arrogancia me puede jugar aquí una mala pasada, pues ¿por qué mi viaje por Asia va a ser diferente al de los demás? Porque lo siento así muy dentro de mí y ojalá que me equivoque, como se suele decir. Tras 5 meses de viaje (no incluyo Nepal por haber estado allí 7 meses) por Singapur, Malasia, Thailandia, Camboya, Vietnam y Laos necesito de nuevo algo de sentido en mi vida. Algún proyecto profesional o personal que me haga seguir y debo confesar, y no me avergüenzo de ello, que estoy un poco perdido. Llega un momento que no se si es adecuado (o conveniente) seguir viajando 'al tuntún', solo por el placer de descubrir nuevos sitios de este mundo aunque, y me repito, seguir el viaje puede ser, en cierto modo, revelador. Volver a España es otra opción pero siento que he pasado 'demasiado' tiempo (Islandia, Noruega y ahora Asia) fuera de lo que originalmente llamé 'casa' y no acabo de ver el día de mi regreso. Recuerdo que un día, alternando con unos backpackers holandeses en Vientiane, uno de ellos que iba tremendamente colocado (y que más tarde se arrepentiría de haber formulado la pregunta al no saber él mismo qué contestar, seguramente por la de porros que se había fumado) se le ocurrió la idea de repente de preguntar a los que nos encontrábamos presentes y dado por hecho que ninguno sabíamos cuando iba a terminar nuestro viaje, 'cuál sería el único motivo por el que, tarde o temprano, decidiríamos poner punto y final y volver a 'casa'. Entendiendo por casa el lugar en el que he vivido la mayor parte de mi vida hasta la fecha, es decir Barcelona (España), contesté a mi turno que el único motivo de peso sería para estar con mi familia (en la que incluyo también a mis amigos más cercanos). La respuesta no fue muy bien acogida, quedó como una respuesta ñoña y muy previsible, como de cara a la galería: 'Vamos hombre, no es por la cultura, el sol, el vino y la paela?, no nos vengas con estas ahora'. Esa gente, que acababa de conocer, me importaba una mierda y no le di la mayor importancia pero si que me dio algo que pensar, que realmente no echaba de menos imperiosamente nada más 'de casa'. Todo ello a pesar de que, contradictoriamente, hablo o estoy más bien poco en contacto con esa familia. Es muy fácil tildarme 'a la valiente' de niñato occidental insatisfecho y caprichoso, 'pasen y vean, más difícil todavía, no contento con su vida acomodada en occidente quiere cambiarla por una en el tercer mundo’. Pero ¿y qué? no soy pionero, se ha hecho antes y no es extraño que la historia se vuelva a repetir, de hecho me parece curioso que no haya más gente batallando en la misma encrucijada, mi opinión, por supuesto. Prefiero mil veces más encontrarme aquí (y no me refiero a Bangkok, que es tal vez es de los lugares más occidental de Asia) teniendo estas divagaciones que a hacerlo espachurrado en el sofá de un piso en Europa dándole al mando a distancia en un intento de evasión. Mi dilema a fecha de hoy: tomar un vuelo pagado de vuelta a Europa para diciembre o perder definitivamente ese vuelo y no empeñarme más en poner una fecha de regreso. Laos revisitedLo que tiene no haber podido ir relatando mi viaje por Laos poco a poco es que ahora, finalizado, me da mucha pereza explicarlo todo y además ya no está tan fresco en mi memoria.
Así que lo haré de manera muy resumida casi 'exprés', ni que sea sólo para acompañar un poco las fotos. A grandes rasgos, Laos es un país tranquilo (sólo 6,6 millones de habitantes!), sosegado, donde el tiempo transcurre lentamente y no hay atisbo de estrés que asome por ningún resquicio. Así que viniendo del frenesí vietnamita, por momentos me pareció un poco soporífero. Tras pasar unos días en Nong Khiaw proseguí hasta Oudomxai para conectar con otro bus hasta Luang Namtha donde repetimos los kayaks por el río Nam Tha. Tras unos días en el norte del país, de vuelta hasta Oudomxai para coger una furgoneta hasta Pakbeng y realizar así la mitad del viaje (7 horas) por el Mekong en 'slow-boat' hasta Luang Phrabang. La 'ciudad' de Luang Phrabang es realmente agradable y pintoresca e ideal para pasar unos días tranquilos. Seguidamente hasta Vang Vieng, la meca backpacker del país con su 'tubbing', actividad que consiste en deslizarse por el río Nam Song con una cámara (inflada) de neumático de camión y realizando 'paradas' en bares-embarcaderos situados a pocas distancia unos de los otros y que proporcionan dosis de música discotequera y cubos de botellón. Una experiencia recomendable pero no imprescindible en un viaje a Laos. En la segunda semana llegaba ya a la capital, Vientiane o 'la ciudad de sándalo'. La más modesta de todas las capitales del sur-este asiático y una ciudad aburridísima en la que hay más bien poco que hacer y todo cierra a las 23.30 por culpa del 'toque de queda' impuesto en todo el país por el gobierno. Tras unos días en Vientiane, hacia el sur, la zona menos explorada del país, paradas en Savannakhet, ciudad que a pesar de ser la tercera en población de Laos, es un lugar fantasma y que 'se cae' a cachos. La siguiente parada fue en Pakse, otra ciudad tontorrona que apenas merece mención. A poca distancia de Pakse se llega hasta Champasak, conocida gracias a las ruinas de Wat Phou, un templo khmer anterior a Angkor y donde nos colamos en una boda laosiana con sus lady-boys y todo. Y finalmente pasé casi una semana en la isla de Don Det en Siphandon, o la zona del país conocida como "las 4.000 islas" por la profusión de islas, islotes y barreras que salpican este tramo del Mekong inmediatamente anterior a la frontera camboyana. Las islas fluviales de Siphandon tiene palmeras y cabañas con hamacas donde pasar los días viendo la puesta de sol sobre el Mekong degustando una Beerlao (cerveza local), que más se puede pedir? El atraso de Laos es algo muy evidente si se compara con sus vecinos Thailandia y Vietnam pero todo ese polvo, todo esas horripilantes carreteras minadas de socavones, todas esa construcciones precarias de bambú pasan a menudo desapercibidas por el calor de la gente de este país confinado. También hacer una especial mención al 'sticky rice' o arroz pegajoso, la manera laosiana de comer el cereal, formando bolas y mojando en las ensaladas de carne o laabs, otra de las exquisiteces de la gastronomía de Laos, ay! cuanto lo voy a echar a faltar!… En fin, una entrada un poco insustancial y atropellada sólo a modo de reseña y conclusión de este capítulo de mi viaje por Indochina. Por cierto, estoy de nuevo en Bangkok planeando mi próximo paso…..um? Más fotos de Laos en Flickr 1 año en AsiaNo ha habido mucha o casi ninguna oportunidad de relatar mi viaje por Laos debido principalmente a la dificultad de encontrar wi-fi por aquí...
A modo de efeméride y fugaz entrada, hoy hace exactamente un año que dejé atras 'el viejo continente' para embarcarme en esta aventura asiática que se resiste a finalizar....
Hasta pronto Durmiente LaosTras recoger el pasaporte en la oficina de inmigración de Hanoi y previo pago de, al final, 35 $ (precio equivalente a una nueva visa de 1 mes, :O), pude por fin dejar Vietnam atrás sin poder visitar Sapa como tenía planeado.
Me había propuesto cruzar la frontera en el paso de Tay Trang, el más al norte y que te permite entra en Laos 'arriba de todo' para poder viajar sólo en sentido sur y cubrir así todo el país. Desde la estación de buses de My dinh, un bus (220.000 VD, 9 €) que sale convenientemente a las 16.30 te lleva hasta la población de Dien Bien Phu en un viaje de 12 horas y te permite conectar a las 5.30 de la mañana con otro bus local (88.000 VD, 4 horas) hasta la población de Muang Khoua, ya en Laos. Un viaje terriblemente agotador y no exento de otra pequeña 'trifulca' en la frontera por cobrarme 5 $ de penalización por pagar mi visa laosiana en dong en vez de dólares, putos ladrones….si no acabo en prisión, es de milagro…. Hace unos días releía así por encima algunos de los posts que he escrito en Vietnam y me di cuenta que en este mes que he pasado en el país, me he cabreado como nunca, ya sea por el que te quiere timar al venderte agua, el cabronazo que te cobra el doble en un billete de bus, el episodio de Halong Bay o este último del pasaporte. Vietnam es un país complicado, de eso no me cabe ninguna duda. Me parece que los vietnamitas, timos aparte, no son especialmente cercanos y empiezan ya a revelar características del comportamiento chino, es decir, ser totalmente ajenos a la cultura occidental y no hacer ningún esfuerzo por tratar de entenderte, y no me refiero a que hablen inglés. Aparte de todo esto y aparte de los rebotes que he pillado, es un país que me parece muy interesante, diverso, intenso, hermoso y en el que 1 mes no es tal vez suficiente. Penetrar en Laos fue de nuevo dejar atrás la civilización, el contraste entre un país y el otro es espectacular. Las carreteras sin asfaltar en el norte del país serpentean entre inmensos montes desafiando a la gravedad en cada curva. A las dos horas, el bus, como no podía ser de otra manera, pinchó. Cambiar la rueda fue cuestión de media hora, se nota que lo tienen por la mano. Tras 4 horas de insufribles baches el bus llegaba a Muang Khoua, una pequeña población a orillas del río Nam Ou, vástago del Mekong. Mi intención era seguir en barca hasta Nong Khiaw pero ya era mediodía y no salían más barcas así que tocaba pasar la noche allí. Viajaban también en el bus una pareja japonesa y una tía de Canada y empezamos a ascender la cuesta en busca de un guesthouse. Los pocos locales que había por allí ni se inmutaron ante a presencia de 'backpackers' en el pueblo. Acostumbrado al persistente acoso de los vietnamitas nada más pones un pie en el suelo en cuanto te bajas del autobús, aquello era curiosamente extraño. El pueblo parecía durmiente, apenas se oía una mosca. Había un 'banco' en el pueblo pero estaba cerrado. No tenía ni un kip conmigo (1 € = 12.400 kip) pero aún conservaba 4.000 bhat thailandés y por suerte unos turistas noruegos que había por allí (los primeros que me encuentro en este viaje) me cambiaron kip. La atmosfera era muy relajada, unos niños fabricaban balsas de bambú y se deslizaban con cámaras de neumático por el río, casi nadie por allí hablaba palabra de inglés. Al día siguiente, junto a una pareja belga que conocí en el guesthouse, nos dirigimos al embarcadero para coger un barco o 'slow boat' por el río Nam Ou hasta la población de Nong Khiaw. Una pareja de abuelas australianas también esperaba. Los barcos hasta Nong Khiaw, según nos explicaban, no salían si no juntábamos un mínimo de 10 'falangs' o guiris. No había nadie más por allí y queríamos hacer el viaje en barca así que tocó desembolsar 180.000 kip por cabeza (algo más de 14 €). El viaje dura unas 5 horas, navegando lentamente entre verdes picos e islotes. Los belgas se bajaron en Muang Ngoi, a mitad de camino, un agradable asentamiento sólo accesible en barca. Yo seguí hasta Nong Khiaw, un pintoresco pueblo que se extiende discretamente a ambas orillas del río conectadas por un gran puente. Are you looking for trouble?'Las cosas de palacio van despacio' o lo que es lo mismo, todas las mandangas de embajadas, consulados, visas y demás son un puto coñazo y existen para hacernos la vida imposble a los que viajamos.
Después de merodear como alma en pena por Hanoi durante una semana, por fin me enviaron un mail de la embajada para que fuera a recoger el pasaporte nuevo. Hasta aquí todo bien. En el mail me pedían que trajera el pasaporte actual para , según ellos, 'hacer el cambio de visa', ya que mi visa, aún válida, se debía transferir al nuevo pasaporte. El tal cambio de visa resultó ser una sucia mentira, una vez entregué el pasaporte, la secretaria de la embajada procedió a mutilármelo en la esquina con unas tijeras (procedimiento normal) y me dijo que fuera yo mismo a pedir el cambio de visa a inmigración. La cara de bobo que se me quedó debió ser demasiado porque la tipa aún me preguntaba si es que pensaba que la embajada ofrecía también 'servicio de visa'. Al día siguiente, bastante consternado, fui a inmigración. La oficiala vietnamita hablaba escaso inglés pero se coscó nada más ver el malogrado pasaporte junto al nuevo que necesitaba transferir las visas. Pasé a rellenar una solictud creyendo, tonto de mí, que 'era un puro trámite' pero que cambiar 'la pegatina' de un pasaporte a otro iba a ser cuestión de minutos. Al entregarle la solicitud va la tía y me entrega un volante diciéndome que volviese al cabo de '3 working days'. Allí me cagué en tó. Pero a ver subnormal, como quieres que vuelva en 3 días si para entonces la visa ya estará caducada???? es que eres gilipollaaaaaas? te das un poco de brío y me lo haces ahora pim-pam, y yo cruzo la frontera a tiempo, lo pillas o te hago un croquis?. Como la tipa era una mindundi que no sabía hacer la 'o' con un canuto y se puso nerviosa ante mis gritos, llamó a un superior por teléfono. Allí ya comprendí que no iba a salir con mi pasaporte. El tipo al otro lado del teléfono hablaba un inglés muy aceptable. 'El procedimiento normal son 3 días laborables y no es posible que se lleve hoy su pasaporte'. Como yo quería mi pasaporte le dije 'me parece ridículo que me tengáis 3 días esperando cuando voy a perder mi vuelo (mentira) por culpa de esta tontería'. 'No es ridículo, es la ley' me contestó y colgó. Entonces me di cuenta que, aparte de la transferencia de un pasaporte a otro, necesitaría también una extensión pues me sería imposible salir del país en la fecha prevista y le pedí a la oficiala que me devolviera la solicitud para modificarla. La tía ya no quería saber nada más de mi y se negaba a devolvérmela. Me volví a cabrear y alcé un poco la voz. Ella volvió a telefonear. Al cabo de unos minutos apareció el tipo del otro lado del teléfono. Era un vietnamita vestido del ejército y con cara de pocos amigos. Are you looking for trouble? fue lo primero que me dijo. Yo le volví a repetir que necesitaba el pasaporte porque se me caducaba la visa y tenía un vuelo a Vientiane para el lunes (mentira). El tipo me pidió que le mostrara un comprobante del vuelo. Yo le dije que no lo tenía. El me invitó a que volviera al hotel 'a buscarlo'. Yo le dije que no pensaba volver al hotel (porque era una mentiraaaa) y el concluyó que sin pruebas no me quedaba otra que esperar como todo el mundo. Con esta pataleta, no quiero tener la razón, yo no soy 'más guapo' y puedo pasar por encima de la burocracia pero me repatea que por una estupidez como esta tenga, no sólo que quedarme 3 más días en Hanoi, de la que estoy ya aburridísimo, sino encima tener que pagar 20 $ por la mierda esa de la 'transferencia de visa', trabajo que se hace en un puto minuto. Tifón KetsanaAl estar 'de ruta', se vive un poco en la 'inopia', ya que ha menudo muchas noticias se saben a través de la televisión y yo tele ahora más bien poca. Me entero hace unos días a través de mails de conocidos míos 'de casa' sobre la alerta por el tifón bautizado como Ketsana (quien coño elige los nombres?) que se había cobrado hasta 277 vidas en Filipinas y se aproximaba a la costa del sur-este asiático y preguntándome si estaba bien.
Fui rápidamente a internet y vi que se preveía que la tormenta iba a pegar de pleno en la zona central del país. Yo ya me encontraba desde hace días en Hanoi. Estaba hoy comiendo 'pho' en mi bar "de siempre" y se me sienta al lado un notas que, sin yo quererlo, me 'identificó' rápidamente como español. Él era chileno. Me explicó 'a bocajarro' que acababa de llegar en un vuelo desde Hoi an y que la situación allí era dantesca, con al agua inundando toda la ciudad hasta la altura del cuello y que había habido una 'batalla campal' en el aeropuerto para hacerse con un vuelo en el que poder salir de allí ante la imposibilidad de hacerlo por carretera. Hace cosa de 1 semana estaba yo en esa zona de Vietnam, así que se puede decir que me he librado por los pelos... Las víctimas en Vietnam ascendían en el momento de escribir a 101 y se estima que el tifón a causado daños por valor de 168 millones de dólares. Ketsana ya está en wikipedia, dejo el link ya que la página es suceptible de actualizarse / corregirse frecuentemente. Residente en HanoiDespués de 3 semanas viajando por Vietnam me encuentro ahora en Hanoi desde hace unos días. Hanoi, a pesar de ser la capital del país, es la segunda ciudad de Vietnam en cuanto a población después de HCMC.
Realmente, he llegado a un punto en el que no sé qué planes de futuro tengo. Por un lado, me parece una tontería no aprovechar, ahora que estoy en esta parte del planeta, para seguir viajando por Asia y por otro, el tema de no tener ningún proyecto profesional concreto a corto plazo me produce cierta intranquilidad. Varios países de Asia exigen que el pasaporte tenga al menos 6 meses de validez en el momento de la entrada en el país y aplican esta regla arrajatabla. Para evitar posibles problemas y por ser el futuro tan incierto, decidí ir a la embajada de España en Hanoi para solicitar un nuevo pasaporte ya que el actual me caduca en abril de 2010. Requisito fundamental para poder solicitar un pasaporte español a través de la embajada en Vietnam es inscribirse como residente de la ciudad, así que no me quedó otra que renunciar a mi residencia noruega y empadronarme en Hanoi para poder cursar la solicitud. En un plazo de aproximadamente 10 días, mi pasaporte debería llegar a Hanoi. La visa se me vence el día 6/10 así que todavía tengo algunos días de margen. Hanoi es una ciudad que no impresiona nada a primera vista pero, debe ser por los días que llevo aquí ya, crece en ti poco a poco. Las atracciones que la ciudad ofrece pueden ser cubiertas en un sólo día. Pasear por el barrio viejo (Old Quarter), el lago Hoan Kiem o ir hasta el mausoleo de Ho Chi Minh, donde se encuntra su cuerpo embalsamado, son las más relevantes. Casi todas las opciones de alojamiento de la ciudad se encuentran concentradas principalmente en el barro viejo, un conjunto de callecitas de actividad frenética donde hay innumerables puestos de pho (sopa vietnamita de fideos de arroz y ternera), cafés, artesanos trabajando en la acera, tráfico insufrible y bia hoi, puestos con sillitas minúsculas de plástico donde tomar vasos de cerveza por 3.000 VD (0,12 €). Es en definitiva una ciudad bastante agradable en la que pasar unos cuantos días, aunque espero que no acaben siendo semanas...:S Justo el día que fui a la embajada coincidí allí con otro catalán que está siendo pionero dando la vuelta al mundo en bicicleta eléctrica, podéis seguirle aquí, tu pots Guim! En cuanto tenga el pasaporte en mis manos, cruzaré a Laos. A la deriva en Halong BayLa singular estampa de las 1.969 islas kársticas que emergen en el golfo de Tonkin son posiblemente la imagen más conocida de Vietnam y también, por lo que pude comprobar, la zona más turística del país: la bahía de Halong o Halong Bay
La atracción principal consiste en navegar ente los miles de islotes (todos deshabitados excepto el mayor de ellos conocido como Cat Ba) en un barco equipado con habitaciones y una pequeña tripulación que te atiende y cocina para tí por un perído de 2 a 3 días. Lo más conveniente es contratar un tour desde Hanoi, el típico 'pack-tour' que inlcuye transporte hasta Halong City, barco, noche en Cat Ba, visita a cuevas de estalactitas, kayaks, etc... Decidirse por uno de los tours que las miles de agencias de Hanoi ofrecen es tarea complicada y realmente vas a 'ciegas'. Con precios que van de los 28 $ a los 150 $ dependiendo de la calidad de los servicios (barco, hotel, etc...) Después de ir a varias agencias nos decidimos por un tour de 3 días y 2 noches por 60 $. La capacidad de los barcos suele ser de 16 a 20 personas. Tras el viaje de unas 3 horas hasta Halong City, te llevan hasta tu barco y conoces a los demás pasajeros. La cuadrilla que nos tocó no pudo ser de los más aburrida: vietnamitas, una pareja británico-japonesa, una pareja francesa y una tía japonesa 'mu rara'. Acto seguido, el barco se hace a la mar para navegar entre los misteriosos islotes de la bahía. La primera parada es en varias impresionantes cuevas situadas en una de las islas, con llamativas estalactitas y estalagmitas. La primera noche era a bordo, anclados en una bahía pero allí ya vino el primer timo, nos llevaron directamente hasta Cat Ba. Cat Ba, la isla más grande de Halong con 140 km2 tiene una población de aproximadamente 8.000 y su ciudad más importante, Cat Ba Town, situada a una hora desde el puerto de pasajeros, es una amalgama de hoteles y más hoteles y 3 playas nada especiales, es decir, un lugar que no tiene nada. El resto del día era libre en Cat Ba Town, que estaba bastante muerta por ser 'low season'. El plan para el día siguiente era llevarnos al Cat Ba National Park, un parque natural protegido en la isla en la que hay animales, y flora y bla bla bla....en vez de llevarnos directamente allí, nos hicieron cruzar de nuevo la isla para dejar a pasajeros del grupo que iban de regreso a Halong City y luego conducir de vuelta hasta el parque, que curiosamente se encontraba a mitad de camino entre el puerto y Cat Ba town, una tomadura de pelo. Tras la ridícula visita al parque nos llevaron de vuelta a Cat Ba Town para comer en el hotel y pegarnos el último baño en la playa. Sobre las 15.00 h nos volvían a llevar hasta el puerto para tomar de nuevo el barco. Esa noche la pasaríamos a bordo. Todos los barcos echan el ancla en una bahía a más o menos 1 hora de Halong City. Desde la cubierta (3 piso) te puedes lanzar al agua y nadar, ojo porque hay medusas...Esta vez los pasajeros eran coreanos, daneses y taiwaneses. La guía advierte que hay que andarse con cuidado en los tours de Halong Bay porque algunos barcos resultan ser 'party-boats' con musica disco, alcohol y fiesteros y que todo eso no es del gusto de mucha gente....pues todo eso hubiera sido mucho mejor que el soporífero barco que nos tocó a nosotros, a las 21.00 estábamos durmiendo. Al día siguiente, antes de regresar a Halong City tocaba la última actividad del tour: exploración de la bahía con kayaks. El barco para en una especie de casa flotante donde se pueden alquilar los kayaks. El guía nos 'soltó' y nos dijo que volvieramos en 1 hora. Halong Bay es un puto laberinto y mi afán aventurero hizo que, intentando rodear una 'islote' para volver al barco, sin conocer las dimensiones del mismo, nos embarcaramos en una interminable travesía en la que siempre creíamos que tras 'el próximo cabo' estaría el lugar de los kayaks. A las 2 horas de darle a los remos empezó a cundir el pánico. Christina quería dar media vuelta y yo quería seguir bordeando la isla, total no podía ser "tan grande". El viento empezó a arreciar y era difícil remar contra las olas. Ya un poco deseperados intentamos parar uno de los inumerables barcos pesqueros a motor vietnamitas que surcan la bahía. Muchos creían que 'les saludábamos'. Por fin uno dio media vuelta y paró. No hablaban nada de inglés evidentemente. Señalando el kayak intenté decirles que nos llevaran al lugar 'de donde provenían'. Acto seguido, el tipo se sacó un billete de 500.000 VD (20 €). Yo le mandé a tomar por culo y seguí remando, putos vietnamitas peseteros!!!!. Tras media hora más divisamos a los lejos una isla con embarcadero en la que había atados varios kayaks amarillos y nos dirigimos hasta allí pensando que eran otros turistas. Al llegar a la isla resultaron ser kayaks particulares que habían partido de otro barco atracado a pocos metros. Eran dos australianos y una pareja franco-inglesa. Les explicamos que estabamos perdidos y llevábamos 3 horas con los kayaks. Ellos no tenían ni idea de donde estaba el sitio de los kayaks pero nos invitaron a remar hasta su barco para preguntar a la tripulación. Una vez a bordo, una chica de la tripulación que hablaba inglés, nos preguntó que le dijéramos el nombre de nuestro barco, que seguramente el capitán conocería al otro. Yo sólo recordaba (menos mal) parte del nombre: 'Phuong'. El capitán empezó a hacer llamadas con el móvil. A los pocos minutos nos comunicaron que habían dado con el barco y que nos iban a llevar hasta él. Mientras navegábamos hasta nuestro barco, en un mapa de Halong Bay, el capitán no mostró el punto en el que estábamos y pronto nos dimos cuenta de la descomunal dimensión del islote que habíamos estado bordeando.... A la media hora los barcos se encontraban y hicimos abordaje. Nuestro guía estaba histérico: 'dónde cojones estabáis??? os dije 1 horaaaaaa!!! he tenido que contratar una lancha para que os busque y vais a pagarla!!' Después de la situación por la que habíamos pasado y con los brazos doloridos de tanto remar, a mi nadie me viene con estas tonterías, me encaré al tío y le dije: 'mira capullo si tu hubieras venido con nosotros, esto no hubiera pasado, la responsabilidad es completamente tuya y no te me pongas tonto o cuando vuelva a Hanoi vas a ver lo poco que tardo en ir a la agencia para explicarlo todo' . Mi amenaza causó un efecto fulminante, el tío no sólo se disculpó sino que casi me suplicó por favor olvidarlo todo. Al final, por suerte, todo quedó en una anécdota de la que reírse auqnue la barca de rescate la acabamos pagando a razón de 400.000 VD (16 €). El viaje de vuelta fue interminable. Camino de Hanoi trascendió por el bus la terrible noticia de que justo durante esos días que nosotros habíamos estado en Halong Bay, otro barco se había hundido dejando 3 víctimas. Mi impresión en general sobre Halong Bay y a pesar de haber contratado el tour en una agencia de bastante reputación, es que está muy explotado y te puede salir el tiro por la culata, es difícil asegurarte de que cumplan el programa prometido, de que el barco sea bueno, de que los hoteles sean realmente adecuados, de que la comida esté a la altura y los guías hagan su trabajo, indistintamente del precio que pagues. Está claro que no hablo de los tours que valen más de 150 $, en esos seguro que te limpian en culo después de cagar. Mis consejos: - No por pagar más dinero, el tour va 'a salir mejor' seguramente se disfrute lo mismo en un barco viejo que en uno nuevo.
- Ir a Cat Ba no merece la pena, es mucho más agradable pasar el tiempo en el barco y en la bahía.
- Hacer los kayaks con guía, no es guasa, todos los islotes parecen iguales y es muy fácil perderse con fatales consecuencias, queda dicho. Playas, islas y pagodasContrariamente a lo que expliqué en los primero posts sobre la lluvia en Vietnam en esta época del año, en el norte no llueve, al contrario, hace un sol de escándalo! Parece ser que, dada su longitud (latitudes de 10 a 23), el país se ve afectado por marcadas diferencias climáticas en la misma época del año, así que de resulta que ahora es la mejor época para visitar el norte del país, disfrutar de las playas, bucear, etc...
Últimamente, tengo que reconocer que no ando muy inspirado, acabar los último posts me ha llevado demasiado tiempo y al final son solo un compendio de nombre de lugares y una retahila de actividades o consejos turísticos y la verdad es que este blog no es un blog de viajes, ya hay mil foros de gente que explica 'como hicieron en sus vacaciones' para ir a tal y pascual, intenta ser un conjunto de reflexiones de lo que me acontece a través de Asia pero creo que de un tiempo para atrás no acabo de plasmar esa intención.... Tras pasar unos día de sol y relax en la playa de Mui Ne y visitar el pueblo costero de con el mismo nombre, lugar que recomiendo encarecidamente visitar en un viaje a Vietnam, volví a coger el bus hasta Na Trang, tildada en Lonely Planet como 'el Benidorm' de Vietnam, una ciudad llena de hoteles y restaurantes y con una modesta playa. A mi lado en el bus, había una tía que leía 'Vindens Skugga' ('La sombra del viento' de Zafón), pensé que debía ser noruega y decidí sacar mi noruego 'del baúl de los recuerdos', por cierto todavía puedo hablarlo...;). Resultó ser sueca. Una vez en Na Trang vimos que se podía empalmar con un bus nocturno hasta Hoi an y que salía en apenas una hora. Los buses nocturnos o sleeping buses que hay en Vietnam son realmente lujosos, con camas de verdad en las que te puedes estirar (aunque yo de todos modos no cupiera, por supuesto). Tras 10 horas de viaje, llegábamos a Hoi An. Hoi an es un agradable pueblo costero al que fue reconocido en 1999 como patrimonio de la UNESCO por su arquitectura singular con contrastes chinos, japoneses, vietnamitas y europeos y con casas de madera de los mercaderes chinos que datan de hace unos 200 años. Aparte de por todo el rollo 'heritage', Hoi an es también conocida por sus satres 'express' que te copian cualquier Versace en 20 horas y por sus agradables restaurantes y cafés. Al día siguiente, con un día perfecto, decidimos apuntarnos a un tour que se realiza desde Hoi an a las (desconocidas) Islas Cham, un conjunto de unas 6 islas a sólo 10 km de la ciudad. Este archipiélago, parece ser que esta protegido por una estricta normativa y sólo se puede conseguir un permiso de visita para la mayor isla y permiso de buceo para las demás. La estampa desde el pueblo de pescadores es algo de lo más espectacular que he visto en mi vida. Antes de llevarte a una playa blanca desierta, te 'sueltan' con el barco en una arrecife impresionate de coral blando para que hagas snorkel. Seguidamente en unos bungalows con vistas a la playa te dan de comer y luego tienes tiempo libre antes de emprender el viaje de vuelta. Ya comenté que no fui a las islas thailandesas pero creo que estas tienen poco que envidiar: un paraíso imperdonable en una visita a Hoi an. Tras Hoi an, a sólo 4 horas, se llega a Hue. Otras de las típicas paradas turísticas de Vietnam: la ciudad de los mausoleos reales y pagodas, atravesada por el río Huong (río Perfumado) y que además alberga una ciudadela enmurallada del siglo XIX. Intercambiando impresiones con Christina (28, Suecia) que así se llamaba la sueca, decidimos fundar ese día la brigada 'anti-ripp off', ya mosqueados de doble sistema de precios de los vietnamitas. Primera prueba. Compra de botella de agua de 1 l. 'Cuanto vale?' y la tía '10.000 dong sir' y yo 'pues te pago 5.000 que es lo que vale' y la tía 'pues no te la llevas' y yo 'pues tampoco la quería de todas maneras'. La estrategia resultó ser mala. El regateo no cuajó y la sed era poderosa así que acabé comprando la puta botella por diez mil, pero en otra tienda.....diosssss. De vuelta al hotel 'timamos' a un pobre conductor de cyclo (especie de tuk-tuk a pedales) para que nos llevara a hasta el hotel, el tío no podía con los dos y el sol era de justicia, al final de la pena que nos dio y de lo sudoroso que iba le soltamos una propina de 5.000 dongs, total que no se puede ir de 'buen samaritano' en este país....Al final todo se queda en anécdota y orgullo, pensad que 10.000 dongs son algo menos de 50 céntimos de euro.... Hue es un sitio que no está mal pero ver todas las pagodas, mausoleos y templos no nos acababa de seducir así que al día siguiente le dimos carpetazo tras visitar en un tour de 2 horas por el río la pagoda tal vez más singular Thien Mu, pagoda a la que pertenecía el monje budista Thích Quảng Đức que se quemó vivo 1963 en Saigón para protestar contra la represión religiosa en el país en ese momento. Por cierto la foto del monje ardiendo fue utilizada como portada del primer álbum de Rage Against the Machine. De Hue a Hanoi se puede coger otro sleeping bus (12 horas). Este fue bastante más duro porque el aire acondicionado no acababa de chutar y el calor era bastante insoportable. La cultura del 'rip off'Lo que ya había apuntado en mi primer post sobre Vietnam, se ha acabado confirmando sobradamente: los vietnamitas son unos verdaderos cabronazos timando (en inglés to rip off) a los extranjeros. No son los típicos listillos que tiene un negociete y se buscan la vida porque se dedican al turismo, es una especie de 'alianza nacional' que se dedica a timarnos simplemente "por es algo socialmente aceptado" y parece que, tristemente, no tiene intención de cambiar...
Cobrar de más por el precio de los autobuses locales (no mercen la pena, acabas pagando pasta y son mucho más incómodos que los de turistas) y por los tours de sightseeing es algo que salta a la vista y no te queda otra que aceptar si quieres coger el bus o hacer el tour, pero poco a poco vas descubriendo que un puto café lleva sobrecargo, una miserable botella de agua, lo mismo, hasta una sopa vietnamita de fideos y ternera comida en un restaurante de la calle nos cuesta más a los extranjeros. Según voy comprendiendo, parece ser que hay dos precios y el precio que se pide a un turista o extranjero viene a ser el doble, en el mejor de los casos. Tienes dos opciones: comer y beber en sitios donde tienen menú con precios, que normalmente suelen ser los locales orientados a turistas y los precios 'ya' llevan sobrecargo o ir a sitios locales y arriesgarte a que te timen cuando te traigan la cuenta y con una cara de lelo tengas que pagar precios que no son. Desde que empecé este viaje por Asia, lo tuve claro desde el principio, que donde se ponga un garito local, lleno de locales, con comida típica y auténtico y por supuesto ultra-barato, que se quiten todos los antros para guiris. Pero es aquí en Vietnam donde esto ya no acaba de convencerme cuando los locales, a pesar de ya ir conociendo los precios reales de las cosas, te timan y te toman por idiota. Desde las primeras timadas en el delta del Mekong, la cosa había ido bastante fina en Ho Chi Minh City y Mui Ne, así que me había relajado algo al respecto, ya que si estás todo el día 'emparanoiado' pensando que cualquiera es un potencial timador se te pone una mala leche considerable. Se entiende que no hablo de regateo. El regateo es desde luego posible cuando se compran souvenirs, puesto que todos los precios están más que inflados, hablo de gastos del día a día en comercios, cafés y restaurantes, etc... Algunos precios (negocios para locales)
HCMCTras pasar un par de días en el delta del Mekong, partí hasta HCMC, acrónimo de Ho Chi Minh City, la ciudad más grande de Vietnam con 7.400.000 habitantes. El bus me dejó en la terminal de Mien Tay y desde allì, un minibús te lleva hasta el centro o el distrito n 1. La zona 'backpacker' o turística de la ciudad se concentra en la calle De tham, una calle excesivamente ruidosa y llena de reventas o 'vendelibros' que no te dejan en paz ni un minuto así que me fui hacia una zona más tranquila en la calle Co Giang. Se notaba que había llegado a 'la gran ciudad': casi todas las habitaciones, en todos los guesthouses donde pregunté rondaban los 10 $.
Había leído cosas 'mu malas' sobre el crimen y robo de HCMC pero la realidad fue menos alarmante. Me pareció a primer contacto una ciudad bastante agradable y de gente amable envuelta en un ajetreo non-stop casi sin tiempo para reparar en la presencia de occidentales, aunque también es cierto es que nosotros los turistas nos 'movemos' en unas áreas muy concretas y que implican poco peligro. Muchos comentarios se han vertido sobre el infecto tráfico que se aglomera en las arterias de esta ciudad y la realidad no se aleja de los mimos....HCMC es una urbe totalmente sacrificada al tráfico y en el que los peatones significan nada. La cantidad de motos que circulan es algo alucinante y casi difícil de creer. Las aceras, por llamarlas de alguna manera, están frecuentemente ocupadas por vehículos o las mismas motos circulan por ellas. Los semáforos brillan por su ausencia, seguramente la interrupción del tráfico mediante semáforos crearía muchos mas embotellamientos, así que cruzar la calle es una especie de constante misión kamikaze. En el primer día en la ciudad di una vuelta por el centro hasta el mercado Benh Thanh y luego me encaminé hasta la Jade Emperor Pagoda, según la guía 'algo a no perderse' pero en mi opinión totalmente prescindible, seguramente he visto ya demasiadas.... Seguidamente me dirigí al War Remnants Museum o Museo de remanentes de la guerra, un museo que documenta, principalmente con fotos pero también con una parafernalia bélica sin igual que incluye tanques, bombas, howitzers, aviones y helicópteros americanos, el horror vivido por Vietnam durante las guerras contra los franceses y americanos en 1946-54 y 1969-75 respectivamente. Al día siguiente, a pesar de haberlo dudado, por ser otra de las 'grandes turistadas' de HCMC, me apunté finalmente al tour para ir a ver los túneles de Củ Chi. Estos túneles, situados en una zona a unos 100 km de HCMC, con profundidades a varios niveles (2-10 m) fueron utilizados por las guerrillas del Viet Cong durante la guerra contra los US. Parte del tour (unas 3 horas) se pasan en el autobús, intentado salir y entrar de HCMC y en llegar al lugar. Tras ver un vídeo, se pueden observar las réplicas de algunas trampas que las guerrillas colocaban en la selva 'para cazar' americanos, se pasa junto a un tanque americano abatido en el que te puedes subir para sacarte la foto y acabas en una zona de tiro donde por 30.000 dong la bala puedes disparar con un AK47 o hasta con una metralleta, 'jugar a la guerra' vamos....Por último te permiten experimentar como es bajar a uno de los túneles y gatear una distancia de 10 m bajo tierra, la falta de oxígeno y los turistas que tienes delante y detrás de ti hacen que la experiencia sea bastante claustrofóbica....El tour en sí es bastante ridículo, apresurado y en resumen, no vale la pena.... Tras la visita a los túneles, de vuelta en HCMC fui, como no podía ser de otra manera ;), hasta chinatown, barrio conocido como Cho Lon y donde se encuentra el mercado de Cho Binh Tay que es bastante grande e interesante. Tras varios días en HCMC, dejé la gran ciudad para ir hasta Mui Ne, un pintoresco pueblo de playa cercano a Phan Thiết donde hay varios campos de dunas rojas y blancas y donde muchas familias se dedican a la elaboración de la tradicional nuoc nam o salsa de pescado, tan común en la cocina asiática. El delta del MekongTras dejar Camboya atrás, venía mi nuevo reto, según mucha gente 'el reto del sur-este asiático' con diferencia, Vietnam. Un país muy poblado (83 millones) llenos de ciudades de tráfico extremadamente caótico y siendo los vietnamitas los peores con diferencia timando a los extranjeros.
Tras cruzar la frontera en Ha Tien, decidí pasar unos días en el delta del Mekong antes de llegar hasta la apabullante Ho Chi Minh City. Hay muchos pueblos en el delta, cada uno más pintoresco que el otro y ojeando rápidamente la guía me decidí por Can Tho, conocido por sus espectaculares mercados flotantes, mercados que tienen lugar encima de barcas y en los que se vende y compran frutas y hortalizas principalmente. Tras un agotador viaje en moto, autobús y furgoneta llegaba por fin a Can Tho (300.000 habitantes, la población de Islandia para que os hagáis una idea ;). En el autobús hasta aquí ya me timaron por primera vez, 100.000 VDN (moneda local conocida como Dong, 1€=25.000 dong) por un trayecto que seguramente valía la mitad pero según leí en la guía es una estafa que se produce comunmente en los pueblos, los extranjeros pagan más y punto, cobrar de más a los guiris es una práctica muy común fuera de las grandes ciudades y se efectúa sin escrúpulos y simplemente 'porque tenemos más dinero' y luego estaba ponerse a discutir con un tío que no habla ni papa de inglés....así que lo dejé correr, eran 4 € 'de nada' así que decidí relajarme y "disfrutar del viaje". Al llegar a la estación de autobuses ya estaban los 'listos de las motos' intentando hacer su agosto, un notas me pedía 50.000 dongs por ir hasta el guesthouse, 'no te doy más que 10.000' le dije, el tío se me rió en la cara 'no possible sir', pero lo que él no sabía es que 'hoy en día' las guías de viaje recogen cantidades 'ingentes' de información y ya sabía lo que costaba el viaje de la terminal hasta el centro. Otro avispado que estaba por allí y vio que estaba dispuesto a ir caminando hasta el guesthouse si era necesario decidió llevarme. Hotel 31 se llamaba el sitio elegido. Habitación por 7 €. Acostumbrado a pagar una media de 5 $ en Camboya decidí regatearle ofreciéndole 2 noches por 10 $. El tío picó. Estaba dejando apenas las cosas en la habitación y el tío ya me estaba vendiendo el 'tour' de los mercados flotantes, la gran atracción de Can Tho. 8 horas de tour (5.30 - 13.30) en barco por el Mekong por 40 $ o 5 horas por 30 $. Olía a timo por todos los lados. El tío me intentaba convencer enseñándome facturas previas de otros clientes por 50 y 60 $ por el mismo tour, 'special price for you sir!'. Le dije que ya lo pensaría. La guía decía que un tour por los mercados flotantes valía unos 20 $ o 3 $ por hora. Tras instalarme salí en búsqueda de la oficina de turismo de Can Tho para poder contrastar precios pero era domingo y estaba cerrada, así que decidí volver al guesthouse y regatearle. Ataqué por el trato 8hx3$=24$+propina que te doy porque eres un perlas y si no no haces negocio=27$. El tío flipó con mi conocimiento sobre cuanto valía una hora en el barco. Al final la cosa se quedó en 30 $ (3,75 $ la hora), incluyendo el transporte del hotel hasta el muelle y vuelta. Seguramente hubiera sido más indicado ir hasta el propio muelle el mismo día y negociar allí con los barqueros pero el palo que me daba y el querer organizar ya mi bus a HCMC sin perder más días, me hizo desistir. Pensaba que había hecho buen trato y me fui a dormir tranquilo. A las 5.30 de la mañana (hay que ir pronto para pillar el mercado en plena actividad) un tipo me vino a buscar al guesthouse. No hablaba nada de de inglés. Era una barca para mi solo, a motor y con un toldo para la lluvia pero bastante cutre. Iniciamos la aproximación (10 km) hasta el mercado de Cai Rang. La idea de ir tan pronto es también para poder ver el amanecer sobre el delta pero, nuevamente, el día amaneció nublado y el sol salió tras las nubes. Había algunas barcas vendiendo frutas y hortalizas pero el río es tan ancho que estaban muy desperdigadas y la estampa se alejaba muy mucho de las fotos que ya había visto en internet y en algún prospecto del hotel. Tras este mercado, el barquero me llevó a una especie de fábrica de fideos de arroz. Los trabajadores ni se inmutaron cuando nos vieron aparecer, debe ser que ya están hasta el gorro de turistas curiosos. Seguimos 10 km más hasta otro mercado que se llama Phong Dien, y que según me vendió el tío del hotel, 'era más alternativo y con menos turistas'. En esta zona, el río era más estrecho y las barcas-mercado estaban más "apelotonadas" pero aún así había pocas. De repente empezó a llover y tuvimos que poner el toldo. Lo siguiente fue coger un canal estrecho del delta que transcurre por plantaciones de papayas, plátanos y arroz y también entre casas de gente. Luego fuimos a comer a un garito que ofrece comida gratis a los barqueros que traen a los guiris, porsupuesto. Allí coincidí con otros turistas. Como estaba aún un poco mosca con el precio del tour, fui a saco y les pregunté cuánto habían pagado. El tour de ocho horas, como el mío, les había costado 40 $ (pero eran 2). Así que a pesar de todo había sido un buen 'deal' ;). Tras la comida iniciamos el viaje de regreso hasta Can Tho, un aburridísimo y largo viaje en barco en el que casi me duermo. Regateo y precio aparte, el tour no acabó de estar a la altura. Los mercados no estaban ni mucho menos como suelen estar y todo debido en gran parte a la estación lluviosa (baja la actividad comercial) y 8 horas en el Mekong son demasiadas. Creo que a partir de ahora voy a tomármelo con más calma y de manera más positiva en lo que a la lluvia se refiere. Es septiembre y hay monzón en el sur-este asiático. Nadie me ha puesto una pistola en la sien para que visite esta parte del globo en la estación equivocada, así que es lo que hay, habrá que armarse de paciencia.....y de chubasquero...:S Mañana cojo el bus hasta Ho Chi Minh City (antigua Saigón, para los que se resisten a aceptar el cambio de nombre) La costa camboyana: Sihanoukville y KepTras un par de días (innecesarios) en Kampong Cham, inicié la recta final de mi viaje en Camboya: la costa, en el golfo de Thailandia. Sihanoukville (Sijánukvil) es, con 170.000 habitantes, 'la' población de la costa por excelencia, una ciudad con infinidad de opciones de alojamiento para todos los presupuestos, casino, restaurantes, bares y playas y que está llamada a convertirse en 'el destino' turístico del país, la galopante construcción de ressorts en cada esquina hace indicar que puede ser verdad en un futuro pero hoy, aún está a años luz de dar la talla. Las playas de Sihanoukville, con nombres como 'Hawaii', 'Independence' o 'Serendipity', no están mal pero no matan, y desde luego no en la estación lluviosa, cuando la arena esta sucia, permanentemente mojada, el agua revuelta y fangosa y el viento causa estragos en las terrazas, estoy convencido de que en la estación seca debe ser otra historia. Uno de los sitios más competentes (y barato) y de más trajín para alojarse en la ciudad es GST, con habitaciones con baño y ventilador por 4 $. Hay algunas actividades como ir a pasar el día a la próxima isla de Bamboo para hacer snorkeling (13 $ con comida incluida) pero no era una opción dada la poca visibilidad y la incesante lluvia durante esta época del año. Otra de las cosas que se puede hacer es alquilar una moto e ir hasta la playa de Outres, a 4 km de Sihanoukville, que está menos concurrida y es más bonita. Aparte de relajárme un poco, ir hasta Sihanoukville me sirvió también para sacarme la visa para Vietnam (40 $). Tras la lluvia de Sihanoukville proseguí hasta uno de los últimos pueblos antes de la frontera vietnamita, Kep (Queip), un pequeño pueblecito de mariscadores al que se accede tras un viaje en furgoneta (6 $) hasta Kampot y desde allí un tuk-tuk (10 $) hasta el mismo. Kep es sin duda mucho más atractivo que Sihanoukville. Con una sorprendente oferta de alojamiento a pesar del tamaño del pueblo pero esta vez más selecto (caro) y en forma de bungalows. Uno de ellos, el Natural Veranda, es especialmente lujoso y de cuidada e interesante arquitectura, pero por 25 $ la noche, en la habitación más económica. Decidí no tirar la casa por la ventana y alojarme en el Vanna Bungalows, con bungalows por 10 $ situados en un agradable jardín y con magníficas vistas del mar y la isla vietnamita de Phu Quoc. La atmósfera en Kep es relajada, sobretodo en off-season o temporada baja, se puede ir al mercado de cangrejo donde degustar el susodicho acabado de 'pescar' en uno de los innumerables restaurantes locales, aunque no es barato (unos 5 $ el kilo) o llegar hasta la playa de Kep ( a más o menos 1 km) desde donde parten los barcos hasta Koh Tonsay (la isla del conejo), una isla que prometía mucho pero tuve que volver a descartar por estar el mar y el tiempo muy impracticable. En resumen, Kep es un lugar muy recomendable y debe ser estupendo durante la temporada alta (noviembre-febrero). Es lo que tiene estar en un viaje tan largo, que no se puede hacer coincidir el tiempo con tus planes, tuve la gran oportunidad de estar en Nepal durante la estación idónea para hacer trekking pero ahora estoy pillando cacho con el monzón en el sur-este asiático....:S. Tras varios días de lluvia y más lluvia en Kep me dirigí finalmente hasta la frontera con Vietnam. Una moto (13 $) me llevó (1 hora) hasta el paso fronterizo (abierto en 2007 para los turistas) en Ha Tien. El camino hasta la frontera es bastante malo, por carreteras fangosas y anegadas, una vez cruzada la frontera, el asfalto surgió de nuevo, estaba en Vietnam (de nuevo en la civilización?) Han sido un total de 2 semanas en Camboya, es relativamente pequeño y lo más relevante se ve rápido. A grandes rasgos, es un país bastante pobre y carente de mucha infraestructura, especialmente en el este del país. A pesar de que mi primera impresión sobre los camboyanos fue el de gente marrullera y con un excesivo hambre de dólares, algún tiempo por aquí y más trato me hace llegar a la conclusión de que son gente agradable y sencilla que sólo intenta ganarse la vida, aunque confían demasiado en el dinero 'barang'... Creo que Camboya es un país que debe ser visto en combinación con otro (u otros) del sur-este asiático, es decir, que viajar hasta este rincón del planeta con el único propósito de ver sólo este país no me parece que merezca excesivamente la pena. Angkor aparte, el resto del país no es especialmente llamativo/espectacular y dedicarle tiempo a cada una de las ciudades (otras grandes son Battambang o Kampong Chhang) puede convertirse en un constante dejavú, muchas son más de lo mismo y no ofrecen actividades turísticas serias, pero como siempre, esto es sólo mi opinión. RatanakiriNo ha habido muchas oportunidades de encontrar wi-fi en Camboya así que aunque ya no esté allí paso a relatar lo que me deparó el resto del viaje en el país khmer.
Tras los días que pasé en Phnom Penh, una modesta ciudad en la que no merece la pena 'perder' mucho tiempo, decidí embarcarme hacia la Camboya "desconocida", la parte más remota e inaccesible del país, en la región de Ratanakiri, en el noroeste y ya muy próxima a las fronteras con Laos y Vietnam. El viaje hasta esta zona se realiza en furgonetillas de unos 12 pasajeros y a través de un tortuoso (mis piernas embutidas a más no poder) camino por carreteruchas llenas de socavones y sin asfaltar durante más de 10 horas hasta la población de Banlung. Ni que decir que era el único barang (vocablo que utilizan los khmer para llamar a los guiris) que se dirigía allí. Esta región de Camboya es la más pobre y abandonada con diferencia de todo el país. El viaje transcurre por paisajes llenos de campos de arroz y palmeras e intermitentemente salpicados de casas khmer tradicionales, elevadas del suelo (sin planta baja) y habitadas por gente muy pobre y alejada del bullicio de Phnom Penh. Uno de los principales motivos de la aventura hasta allí, aparte de por salirme un poco de la típica ruta Siem Reap-Phnom Penh-Sihanoukville, era visitar algunos de los, según la guía, más bellos rincones naturales de Camboya, que incluyen varias espectaculares cascadas, un lago volcánico y varios poblados chunchiets, las minorías étnicas del país. Después de todo el tiempo que se invierte en llegar hasta allí, el aspecto de Banlung es desolador. Un pueblo deprimente de calles arcillosas y desiertas. No hay especialmente muchas opciones de alojamiento barato, así que me decanté por uno de los primeros guesthouse de la lista de la guía. Nada más instalarme, conocí a los que se convertirían en mis compañeros de viaje para la exploración de la zona, Diana (Holanda) y Lee (UK). 'Acoplarse' con gente, te da la oportunidad de negociar buenos precios para las actividades. El guesthouse llamó a un guía que trabaja con ellos frecuentemente para que nos ofreciera sus servicios. Curiosamente se llamaba también Sowan, como mi anterior guía en Siem Reap. Era un guía marrullero y pícaro, como todos los que se dedican a eso en Camboya. Nos pedía por un tour al poblado de minorías étnicas de Voen Sai, visita al lago volcánico de Yeak Laom y a la cascada de Chha Ong 60 $. Al final le regateamos hasta 45 $ (15 por cabeza). Tras nuestro satisfactorio regateo salimos los tres a cenar algo. Al día siguiente Sowan nos esperaba con el 4x4 para llevarnos a Voen Sai, a 38 km de Banlung, descrito por nuestro guía como una inusual mezcla de minorías chinas, laosianas y chunchiets y al cual se accede a través de un horripilante camino lleno de barro y charcos y posteriormente una barcaza que cruza al otro lado de un río, donde se encuentra el poblado. Nuestra idea era la de un activo pueblo lleno de mercadillos y gente trapicheando, la realidad fue un aburridísimo conjunto de casas 'en hilera' en la que no se oía ni el zumbido de una mosca. Lo más interesante, por llamarlo de alguna manera, fue la terrible visión de un puerco vivo atado con cuerdas a una moto camino del matadero (ver fotos). Tras la decepcionante visita a Voen Sai, nos dirigimos al lago Yeak Laom, un lago verde turquesa de 3km de diámetro dentro de un cráter y rodeado de bambú y bosque. A través de un camino, se llega a un embarcadero desde el que se puede saltar para pegarse un baño. Los camboyanos lo hacen con tejanos y todo, por ser tabú desnudarse o mostrar 'mucha carne'. Una vez nos dimos un refrescante baño en el lago proseguimos hasta la cascada. Hay varias cascadas en la zona pero la más espectacular y famosa es tal vez Chha Ong, un salto de 30 m y con la peculiaridad de que tiene una plataforma para poder situarse tras ella. Casi era de noche cuando regresamos a Banlung y empezó a llover copiosamente. Sowan (25) , a pesar de ser muy listillo a la hora de negociar, era buen chaval y nos propuso salir por la noche por Banlung, seguramente con la esperanza de ganarse una propina. Tras cenar nos pasó a recoger por el guesthouse y nos llevo a la 'discoteca' de Banlung. Unos franchutes del guesthouse se acoplaron con nosotros. La discoteca no era más que un 'beer-garden' vacío y con khmers intentando amenizar desgañitándose en el escenario. Tras tomar algunas cervezas allí le propusimos ir a un karaoke, donde suponíamos que habría un poco más de 'acción'. El karaoke (o prostíbulo) al que nos llevó, no estaba mucho más concurrido pero aún así nos pedimos una sala. Sowan le pidió a 'la chica' si tenía canciones 'barang' para que pudiéramos al menos seguir el texto. Seguramente por no estar muy acostumbrados a tener extranjeros por allí, la selección de canciones en inglés era mínima y ni siquiera tenían un 'menú' para elegir. Simplemente se limitaron a 'ponernos un cd' en el que había canciones casposísimas de los 80 que ninguno de nosotros conocíamos. Aún así lo pasamos bien. Sowan se lanzó después con algunos temas en khmer. Le pagamos al guía algunas birras a modo de propina. Al día siguiente, a falta realmente de nada que hacer en Ratanakiri, por ser estación lluviosa y estar muchos de los trekkings en la zona impracticables los tres decidimos proseguir camino. Diana se fue hacia Laos y yo y Lee cogimos el bus hacia Phnom Penh. Como yo ya había estado allí decidí parar en Kampong Cham, una ciudad de unos 50.000 habitantes a orillas del Mekong y a 3 horas de la capital y la que realmente tampoco hay nada que hacer salvo contemplar el Mekong desde el balcón de uno de los innumerables guesthouses situados enfrente del río. Perdido en Phnom PenhLa zona de 'alojamiento para backpackers' de Phnom Penh es tal vez la más cutre y 'dodgy' de todas las que había estado hasta la fecha. Una especie de 'shanty town' llena de charcos y de guesthouse-barracas (todas las habitaciones sin ventana) con vistas a una ciénaga de agua fangosa llamada lago Boeng Kak. Por la noche, la infinidad de 'camelletes' de poca monta que te ofrecen hush, marihuana, opio y écstasi es esquizofrénica. A la mañana siguiente decidí cambiarme de zona.
Mientras desayunaba en un bar de lakeside, volví a coincidir con un trío de escoceses, Alex, Kat y Elie, que habían hecho conmigo el viaje en bus de Poipet a Siem Reap. Se iban hacia una de las famosas actividades que Phnom Penh ofrece: visitar los 'campos de exterminio' o Choeung Ek, el campo de concentración y fosas comunes donde los Khmer Rouge asesinaron y enterraron hasta a 9.000 camboyanos entre 1975 y 1979. Alquilamos un tuk-tuk entre todos y pasamos rápidamente por Okay guesthouse (que Giulia y Fernando me habían recomendado anteriormente), mi nueva residencia. El conductor sabía donde estaba el guesthouse así que no le dimos más instrucciones. Tras hacer check-in rápidamente nos dirigimos a Choeung Ek, a 15 km al sur-oeste de la ciudad. Visitar los campos de exterminio, me parecía una actividad un poco morbosa, pero el lugar, reconvertido en un memorial de recuerdo a las víctimas del régimen comunista de Pol Pot, tiene como función mostrar el horror sufrido por los camboyanos durante esos 4 años para que no se olvide un episodio tan sangriento y se tenga conciencia de lo que sucedió allí. El lugar no está especialmente cuidado, se construyó en el lugar una stupa blanca que contiene miles de cráneos que llenan una vitrina de cristal en el interior. Muchos de los 'lugares del terror' como las celdas, la oficina de los verdugos, el cobertizo donde se almacenaba el DDT (veneno) o las herramientas de tortura no figuran en el lugar porque según indica el panfleto que te entregan en la entrada, fueron destruidos. Lo único que se puede observar son las fosas comunes (vacías) donde fueron enterrados los cadáveres de hasta 450 personas. Tras la visita a los 'campos de la muerte' volvimos de nuevo a Phnom Penh para visitar el Toul Sleng Genocide Museum o Security Prison 21, una escuela reconvertida en prisión donde se interrogaba y torturaba a todos los intelectuales sospechosos de comportamiento anti-revolucionario. Hasta 20.000 personas fueron encarceladas en S21 mientras esperaban su momento para ser llevadas a los campos de exterminio. En uno de los dos edificios se pueden observar las celdas y los utensilios de tortura. Los Khmer Rouge (los Khmer rojos o comunistas) fueron unos iluminados, que liderados por Saloth Sar alias Pol Pot, se aprovecharon de la situación caótica del país, bombardeado por USA ante la sospecha de que guerrillas del Viet Cong se ocultaban en él, para iniciar una revolución comunista que abogaba por la evacuación de las ciudades, la transformación del país en un colectivo agrario y el exterminio de todos los intelectuales (y sus familiares) para evitar brotes anti-comunistas. 3 millones de camboyanos fueron asesinados. Un episodio terrible de la historia de Camboya que ha causado una profunda herida en el país. Tras la dosis de terrible historia, fuimos a comer algo en uno de los restaurantes de Sisowath Quay, donde hay varias pizzerias que sirven 'happy pizzas' con los ingredientes de siempre más 'aditivos' especiales (hierba) que la dan a la pizza 'extra-felicidad'.... Después decidimos ir a tomar unas cervezas a la zona del lakeside (otra vez!) donde, a pesar de lo que he comentado antes, hay varios pubs que no están mal. Después de unas cuantas cervezas de más, nos despedimos y a mi me tocó emprender la vuelta a mi guesthouse, situado cerca del Palacio Real. No quería pillar un tuk-tuk en lakeside porque siempre te piden más de la cuenta así que caminé hasta Moninvong Buolevard para coger uno allí. Ni uno solo. Cuando más los necesitas, se van a dormir! diossss.... Tal y como pude observar en Siem Reap, cualquier camboyano que tiene una moto, actúa como taxi-moto, es decir son ciudadanos de 'a pie' que merodean por las calles, y siempre que ven un turista 'le ofrecen un viaje' para sacarse unos dólares extras, que la 'economía va mu mal'. Muchos de estos taxistas 'amateurs' no hablan nada de inglés. Se pararon varios: 'moto sir', no quería pillar un taxista 'clandestino' pero no había mucha oferta por allí así que me subí en una de las motos. 'Take me to the Royal Palace' le dije, 'ah sir, no problem, i know!'. Una vez cerca del palacio, consulté mi guía y le dije: 'street 308', llegamos allí y no había rastro del guesthouse. Miraba y remiraba el mapa y ponía claramente que estaba situado en la calle 308. Nos recorrimos las calles 312, 310, 294....Miré entonces la parte donde te dan la descripción del guesthouse además de la dirección exacta y esta vez ponía 'Okay Guesthouse' 3 St 258, así que la guía daba información contradictoria. Fuimos para la calle 258 pero el guesthouse no aparecía. Tengo que reconocer que entre la 'happy pizza' y las birras estaba muy espeso. El tipo no entendía nada. A los 15 minutos de dar vueltas por la zona, se quedó sin gasolina. Paramos cerca de una tienda 24 horas y compró una botella de gasolina (botella de coca-cola rellena). Allí preguntamos por el guesthouse, nadie sabía donde estaba el puto guesthouse. El gran error fue mío, al haber llegado por la mañana y vuelto a irme a los 10 minutos en tuk-tuk, ni siquiera presté atención a las maniobras para llegar allí. Eran las 3 de mañana en Phnom Penh y no tenía puta idea de donde estaba el guesthouse. El tío tenía cara de pensar 'a que cojones me paro yo a coger a guiris borrachos', le di 2 $ por la molestias y le dije que se marchara, que gracias pero ya encontraría el sitio yo solo, que no debía estar lejos. Decidí caminar de nuevo hasta la calle 258. Por alguna esquina me seguían ofreciendo opio. Tras volver a entrar en la calle 258, al final de ésta, llegando ya casi al río Tonle Sap, apareció por fin el Okay. Para saber más sobre los Khmer Rouge y su genocidio.
Nuevas fotos en mi página de Flickr! 10 $Como ya comenté en el anterior post en Camboya se puede pagar tanto en dólares americanos como en moneda local, llamada riel, siendo el cambio que te dan 'en la calle' 1$=4.000 r. Oficialmente, se puede pagar en las dos monedas pero no nos engañemos, donde se ponga 'uno con la cara de un presidente yanqui' que se quiten todos los billetes del 'monopoly' cargados de ceros.
Pagué la cuenta del guesthouse de Siem Reap con un billete de 50 $ y me devolvieron el cambio mitad en dólares mitad en riel (para acabar de confundirte por si no lo estás suficiente). Comprobé el cambio. Estaba todo. Uno de los billetes de 10 dólares estaba un poco viejo y roñoso pero, en su momento no le di mayor importancia. Ya montado en el bus, camino de Phnom Penh, me lo volví a mirar y pensé, 'joder a ver si se me van a poner tiquismiquis y no me lo cogen' pero el sentido común me hizo concluir que 'era imposible despreciar los dólares'... Al cabo de unas horas el bus paró para comer en un restaurante de carretera. Arroz con ternera y buñuelos chinos. Precio, 10.000 riel (2,5 $). Saco mi billete de 10 $ y le digo que se cobre. La tía me dice que no, que el billete esta viejo y no lo quiere y que le pague con otro o con riel. Yo intento hacerle entrar en razón, sólo llevaba 8.500 riel encima y no me daba la puta gana de sacarle un billete de 50 $. Mira anda, cójeme el billete porque no tengo otro (mentira) o si no te vas a quedar con los 8.500 riel. La tía que no, que la cuenta son 10.000 riel y que le pague. Allí ya me empecé a acordar del hijo de puta del guesthouse de Siem Reap que me había 'metido' el billete chungo con alevosía, sacándoselo de encima, sabiendo que me lo iba 'a comer', pero a mis ojos, el billete no estaba tan mal estado y si ella no lo quería aceptar no era mi problema. Mi bus se va, o te cobras con los dólares o te quedas con menos dinero. Ante mi sorpresa, ella decidió aceptar los 8.500 riel. Llegué a Phnom Penh de muy mal humor. Vosotros pensaréis, bah! total 10 $ no es nada... Pero aquí en Camboya (o en otros países de Asia), 10 dólares, si vas muy de tirao, te dan para 10 comidas o para dormir 3 noches. Estaba ya muy rebotado y decidí volver a probar suerte en la estación de autobuses comprando agua. No me querían aceptar el billete en ningún sitio y no me quedó otra que desistir. Así que por lo visto, dólares en Camboya sí, pero nuevecitos y relucientes, parece mentira que te vengan con tantos remilgos cuando el país nada en la miseria.... Con todo el puteo, ignoré a todos los conductores de tuk-tuk (los que me faltaban!) y me dispuse a caminar hasta la zona de guesthouse más popular de la ciudad, cerca del lago Boeng Kak, que estaba a apenas 15 minutos. Más dólares chungos a mi, al igual.... Siem ReapEl paso de frontera más popular entre Thailandia y Camboya se realiza de Aranyaprathet a Poipet. Según había podido leer en internet, cruzar a Camboya por aquí, a pesar de ser seguro y relativamente fácil, supone tener que evitar algunos timos (todos practicados en territorio camboyano) que, a pesar de ser 'vox populi' dentro del circuito 'backpacker' no dejan de ser un engorro. Uno de los más frecuentes es tener que 'sobornar' a los oficiales de aduanas para obtener la visa sea 'inmediato' sin tener que esperar, cosa que yo ya había experimentado en Nepal, oficiales corruptos de mierda..... Para evitar situaciones de este tipo, decidí sacarme la visa de antemano en Bangkok. Otro de los temas a tener en cuenta, y que por lo que había leído, parece ser que mucha gente tiene aún poco claro, es el transporte de Poipet a Siem Reap. Según explicaba gente en algunos foros, la única opción era pagar un taxi compartido hasta la ciudad (290 km) y eso no es del todo cierto, se puede tomar un bus que vale 9 $ y tarda unas 4 horas.
Una de las cosas que más sorprende de Camboya es la paridad dólar americano/riel (moneda local) que existe para efectuar todas las transacciones. Tenía algunos dólares conmigo pero tuve que volver a sacar dinero del cajero (salen sólo dólares) ante lo rápido que me fundí los 50 que llevaba. Los camboyanos quieren dólares y si pagas con riel te ponen caras, el cambio de otra moneda, como por ejemplo thai baht a riel siempre sale perjudicado, así que es mejor andarse con dólares y olvidarse de ir cambiando dinero, aunque muchas veces te devuelven el cambio en riel, y acabas perdiendo pasta.... Siem Reap es una ciudad polvorienta llena de perros hambrientos de dólares. La ciudad sólo es extremadamente popular gracias a la proximidad de Angkor, el famosísimo complejo de templos, máxima expresión del imperio Khmer construidos entre los siglos IX y XV. El acoso de los conductores de tuk-tuk y taxi-motos es muy agobiante, nada que no se pueda sobrellevar, pero aún así excesivo. Mucha de la gente que vive en Siem Reap sobrevive gracias a los puñados de dólares que se dejan las hordas de turistas que viene aquí sólo para ver los templos. Nada más llegar a la estación de autobuses (lugar donde no tiró el bus), infinidad de conductores de tuk-tuk y 'touts' (reventas) aguardaban impacientes para hacer negocio, van a comisión con los guesthouse y te ofrecen el viaje gratis si te comprometes a quedarte en el guesthouse 'recomendado' por ellos. Esta opción, omnipresente por toda Asia, resulta ser bastante eficaz si luego el guesthouse resulta estar bien. El guesthouse number 10, no estaba en mi guía pero fue un gran hallazgo, amplia habitación con baño propio y ventilador por 5 $. Para ver los templos de Angkor es imprescindible alquilar un conductor (de moto o tuk-tuk) que te pueda llevar rápidamente de uno a otro sin perder tiempo, alquilar una moto tú, no es posible, seguramente para evitar perder negocio, pues uno de las grandes fuentes de ingresos tienen que ver con la visita de las ruinas. En el mismo guesthouse conocí al que se convertiría en mi guía para el día siguiente (para qué buscar más), Sowan (24) me llevaría en moto a un tour 'exprés' a los templos más relevantes de Angkor: Srah Srang, Banteay Srei, Ta Phrom, Angkor Thom y el archiconocido Angkor Wat. Por la noche salí a explorar un poco la downtown concentrada alrededor del Mercado viejo o Psar Chas. Hay una masificación de locales y restaurantes orientados a turistas que es demasiado, algunos muy sofisticados y caros. Al día siguiente, a las 5.00 h, Sowan ya me estaba esperando con la moto para ir a Angkor. Es ideal empezar el día viendo emerger el sol tras las ruinas. La entrada al complejo cuesta 20 $ por un día y 40$ por tres. Me decanté por un día concentrado con lo mejor de Angkor en vez de ir 3 días seguidos 'a ver templos'. Sowan me llevaba de templo en templo y mientras yo los visitaba él me esperaba en la entrada a la sombra y alternaba con los demás conductores. El tal vez más espectacular de todos es el Ta Phrom, con la típica imagen de los árboles tomando posesión de las indefensas ruinas y que apareció en la película 'Tomb Raider' con Angelina Jolie. Las jaurías de niños que merodean los templos vendiéndote toda clase de souvenirs y refrescos es también otro de los obstáculos a sortear, algunos hablaban español y todo, increíble. Volviendo de Banteay Srei, la moto pinchó. Por suerte, muchas de las casas locales que hay por el camino son pequeños talleres mecánicos y reparar el pinchazo fue cosa de 15 minutos. Tras visitar Angkor Wat, el más abarrotado de turistas de lejos, le pedí al guía que me llevara a probar una de las cosas camboyanas más típicas: el vino de palmera o dteukknaichu un brevaje que se obtiene de sangrar las ramas carnosas de una palmera 'macho' y que se hace fermentar introduciendo un trozo de madera de algún árbol y que se supone que tiene alcohol, aunque no en exceso. Camino del puesto local donde vendían el 'elixir' la policía nos paró. La moto no llevaba matrícula (por qué?!) y querían confiscar la moto. Después de unas palabras con los maderos, Sowan se me acercó y me pidió si tenía a mano 5 $ para sobornar a la pasma. Yo sólo llevaba un billete de 10. Se lo dí. Al cabo de unos minutos Sowan volvía con el cambio. La policía corrupta camboyana no solo acepta el soborno ante los ojos de un turista sino que además te proporcionan cambio y todo, asco de corrupción. En el tiempo que estuvimos allí, pararon a varia gente más y todos pagaron soborno para irse de rositas, para que veáis como está el patio.... Tras el percance con la ley (aka corruptos hijos de puta) fuimos a probar el vino de palmera. El aspecto de 'licor', retenido en un gran cubo de pintura y con un color marrón que parecía más agua turbia, no era muy prometedor. Al paladar se confirmaron mis temores: sabía dulce, amargo y agrio a la vez con un pestilente olor a pescado. Tras el segundo vaso y correspondiente arcada, decidí no darle más oportunidades. Tras volver al guesthouse, Sowan me propuso salir por la noche a 'lugares locales' sin turistas, 'para conocer de verdad la nightlife camboyana'. Había quedado con unos colegas suyos en un bareto. Todos trabajaban como chóferes de tuk-tuk y hablaban buen inglés. El bareto no estaba mal, pero todo el mundo estaba arremolinado en mesas hablando apaciblemente y sorbiendo cerveza servida por 'beer girls' de una jarra jumbo (5 $) situada en la mesa. Tras el pub, sugirieron ir a un karaoke, como no podía ser de otra manera en Asia, pero no es karaoke al estilo europeo, en una gran sala con escenario, sino de ese en el que tienes tu habitación privada con baño y 'asistentes' o 'beer girls' que te sirven cerveza y te ponen las canciones. Casi todo canciones en khmer por supuesto... En mi segundo día en Siem Reap, decidí simplemente dar un paseo por el río y los jardines reales y luego ir al mercado. Hay otra actividad que es ir al pueblo foltante del lago Tonle Sap pero, según me explicaban otros turistas que conocí en el guesthouse, está sobrevalorado e implica gastarse muchos dólares.... Mañana sigo hasta Phnom Penh, la capital. Thailandia alternativa
A pesar de haber sucumbido a turistadas como el viaje en elefantes cerca de Chiang Mai o subir al bar Sirocco en Bangkok, una Thailandia alternativa es posible si se busca.... Bangkok revisitedTras dejar Mae Sot y hacer una breve parada en Sukhothai, vuelvo a estar en Bangkok. Es una visita exprés, simplemente para recuperar algunas cosas que había dejado en el guesthouse y hacer, finalmente, la visa para Camboya, recomendable ante la corrupción que, según dicen, existe en la frontera entre los oficiales.
Se me hace raro volver a estar 'de viaje' otra vez tras el "parón" de 1 mes en Mae Sot. Vivir una temporada allí ha sido muy revelador, conocer el problema de los refugiados karen/birmanos, del que tristemente poca gente sabe, trabajar directamente con las escuelas migrantes, hacer buenos amigos, y darme cuenta de que ya no quiero tener más un trabajo convencional. No sé exactamente como afrontar esta 'nueva etapa' de backpacking que viene propiciada más por necesidad (tengo que salir de Thailandia en 3 días) que por gusto. Estoy empezándome a rayar de conocer gente 'en la carretera', es una conclusión que saco después del 'buen rollo' que he tenido en Mae Sot tras haber pasado una temporada estable. Los turistas de Bangkok me irritan especialmente. El otro día, nada más llegar a la ciudad fui a comer algo a un restaurante y al poco tiempo llegó un tío solo (danés) que, al parecer, era de esos que piensa que 'los que comen solos están llamados a interaccionar'. Empezó a soltarme una verborrea que no venía a cuento. Como hablar de mesa a mesa es una situación un poco incómoda, me invitó a que le acompañara pero rehusé. El tío se molestó. Alternar con los turistas de Khao San era lo último que tenía pensado para mis últimos días en Thailandia. Mucha debe ser la crisis que tenéis en España pero parece que hay muchos que no se privan de nada: es mes de agosto y Thailandia está llena de españoles, ya pude oír algo de español en Sukhothai pero en Bangkok es el no va más. Luego no haces más que oír a ese atajo de lloricas quejándose constantemente, diosssss cuánta hipocresía... y qué pocas ganas de volver a ella.... Últimamente siento que 'pico de flor en flor' y no acabo de apostar por nada en concreto, ahora voluntario ahora backpacker, aunque también dar algunos pasos inciertos puede ser a la larga más esclarecedor. Nos leemos desde Camboya... Y ahora qué?Ha pasado ya un mes desde que llegué a Mae Sot. A pesar de que he conocido gente que lleva ya una larga temporada por aquí (algunos hasta 4 años), a grandes rasgos, esta población del oeste de Thailandia es un lugar 'de paso'. Constantemente llega nueva gente y otra parte, dejando atrás 'la comunidad'.
En 2 semanas se me acaba la visa de 2 meses y tengo que tomar una decisión sobre si renovarla o salir del país e irme a Laos o Camboya. Si en el anterior post 'alardeaba' de la intensa vida social que tengo por aquí, ahora digo que se está convirtiendo en monótona y se basa simplemente en la relación 'inter-farang', creo que empiezo a estar preparado para 'volver a la carretera'..... Esta semana hemos terminado el playground número 19 en otra escuela migrante a apenas 2 km de Mae Sot. Ha sido, según comentaba T, uno de los proyectos más duros que han hecho debido a las pésimas condiciones del terreno: un auténtico barrizal saturado de agua. A pesar de eso, creo que ha quedando bastante bien y es uno de los más amplios que se ha construido, ver fotos. He decidido que este es el último playground en el que participo, a pesar de lo gratificante de la labor sobretodo cuando entregas el sitio a los niños, el poco carisma de los coordinadores y la poca ambición del proyecto (finalizará en diciembre 2009 a falta de más fondos) me ha hecho perder interés. Últimamente, ante los pocos voluntarios que colaboran en el proyecto, se ha contratado mano de obra local (1 día= 100 bat, 2 €) que además de no suponer un gran mazazo para el presupuesto, trabajan más duro y mejor que los farangs, con lo que te das cuenta que sólo una persona coordinando a trabajadores locales sería más que suficiente para que el proyecto funcionara, sin la necesidad de occidentales 'listillos' que vengan a 'arreglar el mundo'.... Creo que el proporcionar una área de juegos a los niños (refugiados) que malviven en esta zona de Thailandia, a pesar de no suponer un gran avance en temas tal vez más relevantes/importantes relacionados con la lucha por los derechos humanos de los refugiados birmanos/karen y sus problemas legales aquí, es algo que 'ayuda' al bienestar de estas personas y les ayuda a crecer felices. De todas maneras, no deja de parecerme algo un poco naif, ya que una vez se desmantelen estas escuelas migrantes ("cuando Myanmar recupere por fin la paz y los refugiados puedan volver a su país") los playgrounds también correrán la misma suerte, aunque otra lectura es que por entonces ya habrán 'amortizado' su función y habrán contribuido al 'alivio' de la miseria de estos niños durante su estancia como refugiados en Thailandia. La poca consistencia del proyecto (se hizo una previsión de fondos por un periodo de solo un año) y el poco compromiso de los dos coordinadores (S y M) que solo se 'apuntaron' para suplir al antiguo coordinador australiano hasta finales de año, así como la necesidad de T de encontrar algo que le ayude a crecer por si mismo sin la tutela de los volátiles farangs de paso en Mae Sot, cosa que entiendo perfectamente, hace que este proyecto se vea abocado a una muerte inevitable. Por momentos pensé, y si yo tomara el relevo cuando estos pimpines se piren? y si yo me espabilara para buscar fondos por mi cuenta y me desvinculara del maromo australiano (que actualmente se encuentra de viaje por Europa pero no le falta tiempo de tocar las narices pidiendo cuenta de como va nuestro trabajo)?. Si la misión real de esta ong fuera proporcionar un playground a cada una de las 61 escuelas migrantes registradas en Mae Sot, este proyecto todavía estaría empezando pues hasta la fecha, desde que se inició en junio de 2008, se han construido sólo 19. Creo que la ambición me puede, veo que este proyecto tiene muchas lagunas y siento que quiero hacer algo de más repercusión. Y es que, a través de varia gente que he conocido por aquí, me he dado cuenta que es posible hacer trabajo de verdad relacionado con el mundo de la ayuda humanitaria, algo más sustancial que construir playgrounds temporales, y además recibir un salario por ello. Y no es que me haya tirado la toalla respecto al altruismo desinteresado pero sé que un día todo ese puñado de kronas que ahora dilapido alegremente, desaparecerán (y entonces qué?) y además veo que la tarea de los voluntarios es en muchas ocasiones anecdótica, y que 'cuando un voluntario se vaya ya llegará otro' así que por qué no buscarse un trabajo de verdad y dejar de ser un peón más en este mundo de la ayuda? Me he dado cuenta que ya no quiero trabajar más para compañías pijas que hacen edificios de oficinas y villas para gente rica. No me produce satisfacción a nivel personal. Creo que venir a Asia ha cambiado mi vida completamente y se me hace ahora difícil volver atrás. Eso quiere decir que ando últimamente enfrascado haciendo algo de investigación en internet para ver si encuentro alguna ong o proyecto con el que reencauzar mi profesión. Y empiezo a pensar que tal vez estudié algo equivocado o, una vez más, debería dejar de creer que las ongs que operan en la actualidad me van a dar la respuesta. Muchas de las posiciones u ofertas de trabajo que se demandan en las páginas webs de muchas ongs que he visitado hasta ahora están dirigidas a sectores muy determinados: sanidad, desarrollo social, comunicación, márketing, educación, derechos humanos, ingeniería, etc... Se requieren profesiones como: nutricionista, investigador social, especialista de ganado, defensores del menor, expertos en corrupción, etc...es decir unas profesiones extremadamente concretas y especializadas que sólo pueden ser cubiertas por gente con muchos años de experiencia en este campo. Realmente, siento que he llegado a un momento en el que el título de este blog recobra toda su fuerza....y ahora qué? Mae SotEsta es una entrada que tendría que haber llegado consecuentemente nada más llegar a Mae Sot pero como decidí no precipitarme y darle un tiempo a este lugar, pues llega ahora, 2 semanas después.
Es bastante increíble lo que ha pasado en estas dos semanas: además de haber construido ya un playground y tener bastante buen rollo con la ong (S va cediendo a mis encantos ;), he conocido tanta gente que mi vida social está resultando agotadora por momentos. Hay un bar en Mae Sot llamado Thaime's, que curiosamente está a 10 pasos de mi guesthouse, en el que alternan posiblemente todos los 'farangs' del lugar y conocer gente allí es de lo más fácil. Pero lo mejor es que la gente que estoy conociendo es estupenda, nada comparado a la fauna 'backpacker' con la que andaba 'lidiando' hasta ahora. La mayoría trabajan con ongs es asuntos de derechos humanos, hay algún ingeniero metido en proyectos sostenibles para los campos, doctores colaborando con las clínicas locales, abogados prestando asistencia legal a los refugiados, en fin, un gran número de gente interesante, aunque muchos cobran por su trabajo, es decir, no todo es 'altruismo' y 'voluntariado'. Además del Thaime's, hay varios muy buenos restaurantes como Aiya, Krua Canadian, Tea Corner o Casa Mia, cafés en los que tomar cafés de verdad como Hazel o Oasis o otros bares como Kung's. Hay mayoría de americanos y franceses, algún canadiense, italiano y holandés y también algún australiano, como no. Mi teléfono la palmó sospechosamente nada más llegar a Singapur y desde entonces decidí no molestarme en obtener otro. Aún así, totalmente incomunicado, es casi imposible no tropezarte con alguien que te sugiera algo o te ponga al día de los planes para el fin de semana. Ya he estado en varias fiestas en casas, ido a cenar, alguna fiesta de despedida, algún cumpleaños y también ido a la piscina, jugado a 'ultimate frisbee' o a hasta a golf. Aparte de la 'comunidad farang', Mae Sot, por su peculiaridad como ciudad fronteriza, es un hervidero de razas y culturas: chinos, thais, karen, birmanos, indios y como no, nepalíes habitan este lugar de '2 calles' en 'aparentemente' gran armonía. Había oído 'algunas cosas terribles' sobre Mae Sot como la presencia de 'señores de la droga', ajustes de cuentas, prostitución y demás pero supongo que hay que estar metido en un circuito muy 'underground' para realmente percibir todo eso. Como turista, no creo que haya realmente nada que hacer aquí, es un lugar de esos que tiene poco que ofrecer si no se está metido 'dentro de la comunidad' de la ayuda humanitaria. 18Después de una semana de agotador trabajo, completamos el playground número 18 en otra de las escuelas migrantes de Mae Sot.
Antes de empezar, como ya expliqué, estuvimos planificando un poco la distribución. Siempre se trabaja con los mismos elementos: bola de neumáticos, columpios, que pueden ser simples, dobles o 'de rueda' (una enorme rueda de camión cogida por dos cadenas y en la que se pueden subir hasta 10 niños), tobogán, puente, 'monkey bar' (escalera horizontal), tree-houses, rocket (especie de cilindro hecho de ruedas) y subibajas. Esta vez también se incluyó un nuevo elemento en forma de tetraedro a modo de castillo para escalar. Seguidamente se va a comprar todo el material para la construcción: troncos de madera de eucalipto (grosores de los 7 a los 20 cm), pintura de colores, barras de acero, clavos, cadenas, bambú, cuerdas, grava, arena y cemento. Tras trasladar todo el material a la escuela, empezó la construcción. Algunos árboles presentes en el área ayudaban a definir las zonas de juego. Dos trabajadores locales, curtidos en la tarea de 'construir' nos ayudaron (a cambio de 150 bat, 3 €) cada día. También se apuntaron por un par de días algunos turistas que estaban de paso en Mae Sot y habían visto el anuncio que tenemos puesto en varios guesthouses y restaurantes y que invitan a cualquier persona a ayudar. Los primeros día tocó desconchar la corteza de todos los troncos y pintarlos. Luego se situaron y clavaron (con hormigón) las estructuras principales de los elementos y se fueron acoplando todos los troncos con clavos. Los neumáticos de moto, coche y camión juegan un papel principal y se utilizan profusamente. Una vez construidos todos los elementos se cubre el área con arena para evitar que se formen charcos y barro. En la semana que duró la construcción, los niños merodeaban expectantes y tenían poca idea de lo que se avecinaba. Muchos se mostraban muy tímidos pero siempre devolvían la sonrisa. El resultado es fácil de imaginar si veis las fotos del álbum "Playground 18", a los niños (de 4 a 13 años de edad) les encantó y verles reír y jugar en el lugar en el que antes había una zona 'pelada' y llena de barro es algo muy gratificante. El último día, les llevamos una caja de galletas, nos cantaron unas canciones como agradecimiento y 'estrenamos' el parque. El coste total ha sido de 520 €, incluyendo todos los materiales, la mano de obra, la comida y el agua, la gasolina en desplazamientos y demás. La semana que viene, el 19. PlaygroundsEl proyecto de construir playgrounds o areas de recreo en las escuelas migrantes de Mae Sot fue empezado por un australiano hace cosa de 7 meses. Este tipo, tirando de contactos y donantes de su país, consigue juntar 'pasta' y se compromete a construir los máximos playgrounds posibles por un periodo de 12 meses, plazo en el que se cree se habrá gastado todo el dinero (cada uno vale aproximadamente 25.000 bat (500 €) y se considerará, a falta de más fondos, el proyecto acabado. Tras 6 meses el australiano, que me han explicado era un poco prepotente, 'se cansa de construir columpios' y abandona, no sin antes hacer un cásting para buscar un sustituto que se hiciera cargo del proyecto. 2 personas solicitan el puesto, una inglesa (S, 30) y un alemán (M , 42). No sabiendo decidirse por uno, decide que la nueva coordinación sea 'bicéfala'.
Se han construido hasta la fecha 17. Los playgrounds son construidos por voluntarios y la ayuda de algo de mano de obra local y coordinados por un birmano (T) cuya labor es esencial pues es el único que puede habar thailandés, birmano y karen y además porsupuesto inglés. T, que tiene tan sólo 24 años, percibe, como es evidente, un sueldo. Los coordinadores 'farang' también cobran un sueldo cada mes. El previo coordinador, por ser responsable de recaudar los fondos, sigue siendo 'el jefe' en la distancia, es decir, envía mails (casi a diario, el plasta) para indagar sobre el progreso de los proyectos. Resulta que la tal S, es una petarda que no sabe nada de nada, una inglesa de esas pijas (seguro de West-end :P) y que se siente 'profundamente' presionada por dar la talla en su nuevo y molón puesto de 'coordinadora de ong'. En los pocos días que llevo 'trabajando' (por cierto que mal llevo lo de levantarme a las 8.00) apenas me ha dirigido la palabra y a veces cuando me la encuentro en algún bar de Mae Sot (casi a diario) fuera de la oficina ni siquiera me mira, como si fuera invisible. Una tía bastante falsa y que se ofende fácilmente si se siente cuestionada. Entiendo que acaba de llegar y no sabe todavía como funciona todo (yo tampoco) y por eso debe estar un poco estresada pero vamos que creo que no le he caído muy en gracia.... ;) Esta semana hemos estado planificando el nuevo proyecto (n 18) que comenzará el viernes. Hasta ahora, se hacía un esbozo a mano (con un control un poco precario de la escala y sin medir a penas en emplazamiento). S, que es interiorista, había hecho ya una propuesta. Sugerí ir a la escuela y, por primera vez, medir la zona con una cinta métrica y además, por tener el laptop con el ACAD instalado, hacer un 'sketch' informatizado y crear algunos 'bloques' (dibujos modelo listos para ser insertados) de los elementos con los que se trabajan: columpios, toboganes, torres, potros... para poder utilizarlos rápidamente en futuros proyectos. A S no le pareció buena idea, 'nadie sabe dibujar por aquí, cuando tú te vayas dentro de un mes no nos servirá de nada', algo de razón sí tenía pero vamos no veo nada malo en 'utilizar los recursos cuando se tienen a mano', aunque luego en un futuro se cambie al antiguo sistema de trabajo. De acuerdo que no estamos hablando de un 'gran proyecto' pero no veo inconveniente en mejorar un poco el sistema de trabajo. Al final, desoyendo su opinión, conseguí convencer finalmente a T y M para ir de nuevo a la escuela a medir la zona. Ayer quedé con M y estuvimos dibujando el primer esbozo del playground. S se lo ha tenido que 'tragar con patatas' (juas XD).También hemos estado de aquí para allá con el 'pick-up' comprando los materiales, la pintura, la madera, los neumáticos y demás cosas que se necesitan. El viernes empezamos con la construcción. En los pasados días visitamos varias escuelas y vi 2 playgrounds que se finalizaron bajo el 'mandato' del previo coordinador. Uno de ellos era especialmente caótico y cutre, el otro no estaba nada mal. Empiezo a ver que en este mundillo, tal y como está montado, no me acaba de convencer, hay proyectos que están pensados por alguien de una manera muy concreta y cuando tu quieres participar en éstos o acatas la órdenes y te conviertes en un peón más o no te queda otra que 'montarte tu propia ong' y hacer las cosas a tu manera. Es por eso que hay 'tropecientosmil' proyectos humanitarios que en muchas ocasiones 'abarcan mucho pero aprietan más bien poco'. Es un terreno muy complicado y en el que si no hay dinero (donantes) seguramente nunca consigas nada y contactos, también contactos.... Ya dije que apenas 'acabo de aterrizar' en la cooperación internacional (suena demasiado rimbombante de hecho solo es voluntariado) pero no estaría mal sentirse un poco más 'realizado' con este tipo de trabajo, sobretodo cuando no cobras por él e inviertes algo que me parece más valioso que el dinero: tu tiempo. |
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