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Siem ReapEl paso de frontera más popular entre Thailandia y Camboya se realiza de Aranyaprathet a Poipet. Según había podido leer en internet, cruzar a Camboya por aquí, a pesar de ser seguro y relativamente fácil, supone tener que evitar algunos timos (todos practicados en territorio camboyano) que, a pesar de ser 'vox populi' dentro del circuito 'backpacker' no dejan de ser un engorro. Uno de los más frecuentes es tener que 'sobornar' a los oficiales de aduanas para obtener la visa sea 'inmediato' sin tener que esperar, cosa que yo ya había experimentado en Nepal, oficiales corruptos de mierda..... Para evitar situaciones de este tipo, decidí sacarme la visa de antemano en Bangkok. Otro de los temas a tener en cuenta, y que por lo que había leído, parece ser que mucha gente tiene aún poco claro, es el transporte de Poipet a Siem Reap. Según explicaba gente en algunos foros, la única opción era pagar un taxi compartido hasta la ciudad (290 km) y eso no es del todo cierto, se puede tomar un bus que vale 9 $ y tarda unas 4 horas.
Una de las cosas que más sorprende de Camboya es la paridad dólar americano/riel (moneda local) que existe para efectuar todas las transacciones. Tenía algunos dólares conmigo pero tuve que volver a sacar dinero del cajero (salen sólo dólares) ante lo rápido que me fundí los 50 que llevaba. Los camboyanos quieren dólares y si pagas con riel te ponen caras, el cambio de otra moneda, como por ejemplo thai baht a riel siempre sale perjudicado, así que es mejor andarse con dólares y olvidarse de ir cambiando dinero, aunque muchas veces te devuelven el cambio en riel, y acabas perdiendo pasta.... Siem Reap es una ciudad polvorienta llena de perros hambrientos de dólares. La ciudad sólo es extremadamente popular gracias a la proximidad de Angkor, el famosísimo complejo de templos, máxima expresión del imperio Khmer construidos entre los siglos IX y XV. El acoso de los conductores de tuk-tuk y taxi-motos es muy agobiante, nada que no se pueda sobrellevar, pero aún así excesivo. Mucha de la gente que vive en Siem Reap sobrevive gracias a los puñados de dólares que se dejan las hordas de turistas que viene aquí sólo para ver los templos. Nada más llegar a la estación de autobuses (lugar donde no tiró el bus), infinidad de conductores de tuk-tuk y 'touts' (reventas) aguardaban impacientes para hacer negocio, van a comisión con los guesthouse y te ofrecen el viaje gratis si te comprometes a quedarte en el guesthouse 'recomendado' por ellos. Esta opción, omnipresente por toda Asia, resulta ser bastante eficaz si luego el guesthouse resulta estar bien. El guesthouse number 10, no estaba en mi guía pero fue un gran hallazgo, amplia habitación con baño propio y ventilador por 5 $. Para ver los templos de Angkor es imprescindible alquilar un conductor (de moto o tuk-tuk) que te pueda llevar rápidamente de uno a otro sin perder tiempo, alquilar una moto tú, no es posible, seguramente para evitar perder negocio, pues uno de las grandes fuentes de ingresos tienen que ver con la visita de las ruinas. En el mismo guesthouse conocí al que se convertiría en mi guía para el día siguiente (para qué buscar más), Sowan (24) me llevaría en moto a un tour 'exprés' a los templos más relevantes de Angkor: Srah Srang, Banteay Srei, Ta Phrom, Angkor Thom y el archiconocido Angkor Wat. Por la noche salí a explorar un poco la downtown concentrada alrededor del Mercado viejo o Psar Chas. Hay una masificación de locales y restaurantes orientados a turistas que es demasiado, algunos muy sofisticados y caros. Al día siguiente, a las 5.00 h, Sowan ya me estaba esperando con la moto para ir a Angkor. Es ideal empezar el día viendo emerger el sol tras las ruinas. La entrada al complejo cuesta 20 $ por un día y 40$ por tres. Me decanté por un día concentrado con lo mejor de Angkor en vez de ir 3 días seguidos 'a ver templos'. Sowan me llevaba de templo en templo y mientras yo los visitaba él me esperaba en la entrada a la sombra y alternaba con los demás conductores. El tal vez más espectacular de todos es el Ta Phrom, con la típica imagen de los árboles tomando posesión de las indefensas ruinas y que apareció en la película 'Tomb Raider' con Angelina Jolie. Las jaurías de niños que merodean los templos vendiéndote toda clase de souvenirs y refrescos es también otro de los obstáculos a sortear, algunos hablaban español y todo, increíble. Volviendo de Banteay Srei, la moto pinchó. Por suerte, muchas de las casas locales que hay por el camino son pequeños talleres mecánicos y reparar el pinchazo fue cosa de 15 minutos. Tras visitar Angkor Wat, el más abarrotado de turistas de lejos, le pedí al guía que me llevara a probar una de las cosas camboyanas más típicas: el vino de palmera o dteukknaichu un brevaje que se obtiene de sangrar las ramas carnosas de una palmera 'macho' y que se hace fermentar introduciendo un trozo de madera de algún árbol y que se supone que tiene alcohol, aunque no en exceso. Camino del puesto local donde vendían el 'elixir' la policía nos paró. La moto no llevaba matrícula (por qué?!) y querían confiscar la moto. Después de unas palabras con los maderos, Sowan se me acercó y me pidió si tenía a mano 5 $ para sobornar a la pasma. Yo sólo llevaba un billete de 10. Se lo dí. Al cabo de unos minutos Sowan volvía con el cambio. La policía corrupta camboyana no solo acepta el soborno ante los ojos de un turista sino que además te proporcionan cambio y todo, asco de corrupción. En el tiempo que estuvimos allí, pararon a varia gente más y todos pagaron soborno para irse de rositas, para que veáis como está el patio.... Tras el percance con la ley (aka corruptos hijos de puta) fuimos a probar el vino de palmera. El aspecto de 'licor', retenido en un gran cubo de pintura y con un color marrón que parecía más agua turbia, no era muy prometedor. Al paladar se confirmaron mis temores: sabía dulce, amargo y agrio a la vez con un pestilente olor a pescado. Tras el segundo vaso y correspondiente arcada, decidí no darle más oportunidades. Tras volver al guesthouse, Sowan me propuso salir por la noche a 'lugares locales' sin turistas, 'para conocer de verdad la nightlife camboyana'. Había quedado con unos colegas suyos en un bareto. Todos trabajaban como chóferes de tuk-tuk y hablaban buen inglés. El bareto no estaba mal, pero todo el mundo estaba arremolinado en mesas hablando apaciblemente y sorbiendo cerveza servida por 'beer girls' de una jarra jumbo (5 $) situada en la mesa. Tras el pub, sugirieron ir a un karaoke, como no podía ser de otra manera en Asia, pero no es karaoke al estilo europeo, en una gran sala con escenario, sino de ese en el que tienes tu habitación privada con baño y 'asistentes' o 'beer girls' que te sirven cerveza y te ponen las canciones. Casi todo canciones en khmer por supuesto... En mi segundo día en Siem Reap, decidí simplemente dar un paseo por el río y los jardines reales y luego ir al mercado. Hay otra actividad que es ir al pueblo foltante del lago Tonle Sap pero, según me explicaban otros turistas que conocí en el guesthouse, está sobrevalorado e implica gastarse muchos dólares.... Mañana sigo hasta Phnom Penh, la capital. 评论 (2)
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